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Archivos de neurociencias (México, D.F.)

versión impresa ISSN 0187-4705

Arch. Neurocien. (Mex., D.F.) vol.9 no.4 México dic. 2004

 

Tema selecto

 

¿Por qué el ser humano crea obras artísticas?

Why the human does artistic works?  

Pedro Velasco

 

Instituto Nacional de Neurologia y Neurocírugía Manuel Velasco Suárez.

 

Correspondencia:
Pedro Velasco.
Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez.
Insurgentes Sur 3877, Col. La Fama.
14269. México D.F.

 

Recibido: 28 mayo 2004.
Aceptado: 21 junio 2004

 

RESUMEN

Con base en los resultados que aportan la paleontología, los hallazgos neunoanatómicos cerebrales y el estudio neuroexperimental de las emociones, cuyos resultados se extrapolan a la que es esencial, específicamente humana, la angustía, se plantea que el hominido en su largo camino de la evolución desarrolló las estructuras y funciones necesarias para enfrentar exitosamente al medio ambiente, siempre hostil, y que estimulado por la angustia dejó (y sigue dejando) constancia de su paso por el mundo mediante la creación de obras artísticas. Para responder adecuadamente esta pregunta es necesario puntualizar:

a. Que tan antiguo se puede considerar que deambuló por este mundo erguido y en posición bípeda habitual un antepasado nuestro, y

b. Qué datación les corresponde a las hasta hoy, más antiguas obras artísticas encontradas.

Respecto al punto a. señalaremos algunos hallazgos que constituyen verdaderas piedras angulares en la evolución de nuestra especie. Desde luego, sin perjuicio de que futuros descubrimientos paleoantropológicos puedan aportar información más precisa.

Nuestra separación de la rama común con los primates ocurrió en algún momento de la segunda mitad del Mioceno (hace unos 12 a 7 millones de años) quedando por un lado la línea ancestral de pongidos (monos) y por el otro lado de los homínidos (el ser humano y sus ancestros). Poco a poco en el transcurso de millones de años el homínido perdió el recio pelambre que cubre el cuerpo de los antropoides, perdió la cola (que ya no la necesitaba en la llanura), adquirió la oposición del pulgar, la postura erguida, la deambulación bípeda, creció el cerebro y sus numerosas conexiones y descendió la laringe a la posición que ocupa actualmente.

Palabras clave: evolución, creación artística, homo sapiens, angustia.

 

ABSTRACT

In order to anwer this question we must answer when started to walk and when the artistic works were started and for that propouse we review the evolution from 7 million years to the appearence of homo sapiens 30,000 years ago and the different artistic works that have being discovered.

Key words: evolution, artistic manifestations, homo sapiens, works.

 

¿Qué nos informan los fósiles rescatados?

Claro que no se han encontrado restos de tejidos blandos y es de esperar que no se encontraran, por lo cual debemos bastarnos con la información que podamos obtener de los restos óseos, aunque generalmente lo que se encuentran son fragmentos de huesos largos, de la mandíbula inferior y dientes. Las modernas técnicas de la paleoantropología ayudarán a subsanar muchos faltantes.

En el caso de Lucy afortunadamente se obtuvieron bastantes piezas óseas, especialmente de huesos largos y cadera, que permitieron identificarlos como pertenecientes a un individuo del sexo femenino, de 1.10 m de estatura, 35 kg de peso, 25 años de edad, de vigorosa inserción muscular y, aunque su cara parece simiesca y su cerebro era apenas de 1/3 parte del actual, su postura era erecta y su andar bípedo.

Dió origen al género australopíthecus afarensís que se ha pensado es, en línea recta, el más antiguo ancestro de H. sapíens.

También se encontró (Richard Leakey y Kamoya Kimeu, 1984), en la costa oeste del lago Turkana, Kenya, el esqueleto más completos que se ha desenterrado, en este caso perteneciente a un H. erectus. Se le identificó como del sexo masculino, 12 años de edad, de 1.6 m de estatura y con trazos de que tuvo enfermedad en las encías. Controló el fuego.

Según sus descubridores, en la época actual bien vestido y con una gorra que le disimulara lo cejijunto pasaría desapercibido en una calle aglomerada.

A veces la suerte favorece a los antropólogos. En 1976 un grupo de científicos visitaba las excavaciones que realizaba la famosa paleoantropóloga Mary D. Leakey, en Leatoli, al norte de Tanzania. Después del arduo trabajo, la tarde calurosa permitía bromear y jugar un poco, uno de los doctores visitantes al esquivar un pequeño proyectil resbaló, cayó y se deslizó cuesta abajo; cuando pudo detenerse se encontró con extrañas marcas en la ceniza volcánica endurecida del suelo que resultaron ser huellas de especies ya extintas de rinocerontes, jirafas, hienas y otros animales.

En 1978 se descubrieron huellas que al ser estudiadas por los especialistas se encontró sin duda alguna habían sido hechas por homínidos. La datación correspondiente arrojó una antigüedad de 3.7 millones de años. Una de ellas muestra muy claramente la impresión del arco plantar, del primer ortejo y del talón. El análisis minucioso del hallazgo mostro claramente que las huellas sólo pudieron haber sido hechas por seres que caminaban erectos y eran bípedos (M. Day, SI. Thomas Hospital, Londres).

Mary Leakey, comentó que al estudiar estas huellas se sintió conmovida al pensar que hace 3.7 millones de años un remoto ancestro "exactamente como tú y como yo", detuvo su andar, volteó hacia la izquierda en busca de alguna amenaza, tuvo un momento de duda y continuó su camino hacia el norte.

Al observar con detenimiento la foto de esta huella dejada por un remoto ancestro viajero (tal vez un australopíthecus afarensís, como la famosa Lucy) casi me ha parecido verlo en ligero escorzo oteando a la distancia, asegurándose de que no lo perseguía ningún depredador, es decir, pensando, dudando, valorando y luego decidiendo seguir hacia adelante. Toda esta actitud es inequívoca e intensamente humana; es prácticamente la misma que tomamos nosotros hoy en día para atravesar caminando una avenida con intenso tráfico vehicular. Nunca sabremos si lo perseguía un depredador o si fue sólo su curiosidad la que lo impulsó a voltear, pero sin duda alguna la anatomía y la fisiología microscópicas de su cerebro (aunque sólo era 1/3 del tamaño actual): neuronas, capas biolopídicas, ionóforos, paso de Na+, K+ y Ca++, neurotransmisores, mensajeros, sinapsis, etc. ya cumplían su papel y no es bordar en el vacío si aceptamos que al pensar, dudar, valorar y decidir en un entorno tan hostil donde él sólo era presa sintió "un algo", como dicen los pacientes, una molestia generalizada, no atribuible a algo específico, que hoy llamamos angustia.

Desde luego éste ancestro no pudo legarnos un mensaje pro positivo. Sólo nos legó sus restos óseos diseminados aquí y allá, unos mejor conservados que otros, algunos con huellas de reumatismo, informándonos de lo increíblemente difícil, dura y peligrosa que fué su existencia; mostrándonos en algún cráneo perforaciones seguramente hechas por los colmillos de un leopardo.

Esos antepasados eran recolectores de frutos y raíces y modestísimos depredadores (insectos, larvas, carroña y, tal vez pequeños roedores).

En el largo camino de la evolución cuando el primer homínido apareció el entorno ya estaba ocupado, lleno de animales feroces y mucho mejor dotados que él para la agresión, la defensa y la huida. Sin garras ni colmillos afilados, y tal vez habiendo perdido el espeso pelambre que lo protegía del frío, es de pensar que el homínido primitivo fue fácil y suculenta presa de los poderosos depredadores y de los cambios climáticos de esas épocas.

La evolución tenía que venir en su ayuda. ¡y vino! El conducto del hipogloso mayor se hizo más grande (tal vez para poder contener más axones). Hace 500 – mil años descendió la laringe al lugar que ocupa actualmente. Se hizo factible el lenguaje. Mejoró el cerebro por presiones de la evolución que favorecieron la inteligencia. Y todo en conjunto lo siguió llevando para adelante.

Él no lo sabía pero esa evolución ya lo había dotado de las estructuras necesarias para poder andar erguido en dos extremidades dejándole las otras dos para dominar el Mundo. La oposición del pulgar para crear y manejar instrumentos, la articulación escápulohumeral cuyo interjuego le permite lanzar proyectiles (piedras, lanzas) certeramente y a distancia para dominar de manera muy eficaz ese entorno que aunque nunca ha dejado de ser hostil frecuentemente ya ha sido en parte doblegado (desde el dominio del fuego, y manufactura de herramientas pétreas rudimentarias hasta la desintegración del átomo y haber puesto un hombre en la Luna y ahora colocar artefactos de investigación en Marte y también descubrir y fotografiar un nuevo cuerpo celeste en lo que hoy se consideran los confines del Sistema Solar). Todo gracias a su cerebro no sólo más grande que el de sus primos los monos sino mejor desarrollado y más funcional. Que a veces utiliza para su bienestar y progreso y a veces para autodestruirse.

Podemos inferir el sexo, la estatura, el peso, el color de la piel, el bipedalismo y hasta algo de su lenguaje, pero ¿se daban cuenta del peligro, huían propositivamente, se defendían, atacaban, vivían peligrosamente y morían temprano y traumáticamente?

Si veían crecer y protegían a sus hijos, si veían morir a sus viejos (excepcionalmente de más de 20 años) tenían noción, aunque rudimentaria del tiempo; si huían propositivamente de los depredadores para esconderse en alguna cueva o subirse a un árbol para escapar tenían noción de lugar. Si veían como sucumbían y eran comidos algunos de sus semejantes tenían noción del peligro. Los cambios geológicos y climáticos que deben haberles parecido aterrorizantes, la oscuridad absoluta de eclipses y regiones selváticas, lo desconocido y terriblemente peligroso debe haberles producido angustia.

Los neandertales han sido acusados de brutos y salvajes; sin embargo, sus lazos sociales y familiares eran muy fuertes como lo demuestra el caso de "el Viejo" de la Chapelle–aux–Saints, en el suroeste de Francia. Sus restos muestran que tenía una costilla rota, artritis severa de la cadera, enfermedad vertebral, huellas inequívocas de gingivitis con pérdida de casi todos sus dientes. Es obvio que no podían cazar ni masticar bien, a pesar de lo cual alcanzó la edad de 40 años. Es claro que su grupo lo cuidó y lo alimentó.

Los neandertales fueron los primeros en enterrar a sus muertos, en algunos casos acompañándolos con instrumentos de piedra y otros objetos al parecer de especial relación con el difunto: en un caso cuernos de chivo rodeando el cráneo de un niño, en otros, cráneos de osos de las cavernas, en otro más un circulo de piedras alrededor de un cráneo; en algunos casos se ha encontrado evidencia de que los restos fueron decorados con rojo ocre. Todo esto, ¿por qué y para qué ?.

Algunos antropólogos han señalado semejanza con el significado de los objetos en las tumbas egipcias, lo cual no en generalmente aceptado.

Lo anterior es válido, pero no puede negarse que no hay efecto sin causa, que en estos casos es, sin duda, disminuir su angustia.

Haremos un recorrido por cinco capítulos de la creación artística:

1) Las obras de los pacientes mentales

2) El arte primitivo

3) El arte "clásico"

4) El arte moderno o de vanguardia

5) El arte infantil

Demostrando que entre ellos existe un dominador común.

¿Para qué crea el ser humano obras artísticas?

Para enfrentar la angustia que le ocasiona encarar algo desconocido, intangible, incomprensible que se adivina peligroso o que rebasa los límites de su entendimiento.

 

ANGUSTÍA

La angustia es una vivencia específicamente humana. Contiene factores genéticos y una psicodinamia personal, individual, especial (aunque haya sido muy rudimentaria en sus comienzos) que contiene factores interpersonales y sociales. Fisiológicamente es una emoción, es decir, un estado subjetivo originado en un sustrato anatómico funcional específico1,2. Desde Cannon se acepta que una emoción implica:

1. Una forma de sentir o conciencia de la emoción y

2. Una forma de actuar o expresión motora

Aquí sólo recordaremos, a riesgo de ser incompletos e irreverentes, lo siguiente: desde el punto de vista anatómico el Circuito de Papez, el sistema límbico, la amígdala, los núcleos del septum y la conexión con el hipotálamo mediante el fascículo medio del cerebro anterior. Sin olvidar las conexiones con la corteza frontal3 y desde el punto de vista fisiológico.

1. Las cuatro "F" de Maclean4

2. La reacción de despertar electroencefalográfica y conductual5

3. El control central de la transmisión aferente6

4. Los trabajos de Hillarp7, que mostraron

a. Un sistema dopaminérgico nigro–estriado con neuronas en la sustancia nigra y terminaciones en los ganglios grises de la base del cerebro.

b. Un sistema noradrenérgico con neuronas en el núcleo reticular lateral del bulbo, con fibras en la porción lateral del mesencéfalo, fascículo medio del cerebro anterior y conexiones con la neocorteza, el hipotálamo, el hipocampo, el septum y la amígdala.

c. Un sistema serotoninérgico con neuronas en el rafé del mesencéfalo y fibras que llegan hasta el telencéfalo por el fascículo medio del cerebro anterior.

Enfrentamos la posibilidad de que diferentes estados emocionales sean mediados por diferentes neurotrasmisores.

De una manera muy general puede dividirse a las emociones en dos grupos: las placenteras (gozo, alegría, ternura...) que favorecen el buen funcionamiento del organismo, y las displacenteras (miedo, cólera, angustia) que pueden llegar a alterar órganos y funciones, incluyendo las psicológicas y, por lo tanto, la conducta.

Sólo los referimos a la angustia8–12. Es la percepción de algo amenazador en ausencia de un peligro verdadero, real, objetivo, ya sea en el entorno o en el mundo interno. Por carecer de un objeto real que la provoque la angustia es la vivencia irracional por excelencia.

Pero como es bien sabido, la evolución sólo gasta tiempo y energía para quedarse con el resultado más adecuado. La capacidad de sentir angustia es uno de los recursos más eficaces que hemos desarrollado para facilitar y asegurar la supervivencia de nuestra especie, pues por una parte nos alerta ante el peligro y, por la otra nos estimula a enfrentar y resolver el problema.

Si no es exagerada agudiza los sentidos, facilita las funciones cognitivas y promueve el aprendizaje. Al estudioso, al pensador, ante lo inexplicable lo impulsa a buscar soluciones, a construir nuevas y mejores hipótesis y al artista lo estimula a adentrarse en lo desconocido, en el proceso creativo. La angustia es una vivencia que tenemos todos los seres humanos, seamos hombres comunes, superdotados, genios, deficientes y ya sea que estemos sanos o enfermos.

Freud la situó en el centro dinámico de la psicopatología13, tanto de la intrascendente del hombre de la calle como de la del enfermo mental grave. Ideas de referencia, delirios, obsesiones, alucinaciones, rituales y otros síntomas constituyen maniobras de la mente para manejarla, para poder vivir con ella.

En el camino de la evolución algún día aparecieron los mecanismos de defensa del Yo, que expondremos objetivamente en la segunda parte, expositiva, de esta presentación.

A partir de Freud la angustia, tal vez por temida ha sido estudiada casi compulsivamente y designada de muchas maneras: del complejo de inferioridad (Adler) , básica (Horney), de separación (Sullivan, Fromm), de las masas (Marx, Lenin) y se le ha designado como señal, enfermedad, antropológica, pero aparte del enfoque personal de los diversos autores (a veces sólo para atraer seguidores) la angustia es siempre la misma y nos acompaña durante toda nuestra existencia. Angustia existencial.

 

TRES CUMBRES FILOSÓFICAS

Soren Kierkegaard (no olvidemos que era teólogo) considera a la angustia indisolublemente ligada al pecado, de tal suerte que éste se revela al pecador y en gran parte lo castiga con la angustia14.

La conecta con la prohibición divina de comer el fruto del bien y del mal, pero concluye que aunque no lo hubiese comido tendría angustia pues se habría dado cuenta de sus posibilidades, es decir, de que sí podría haberlo hecho. A esto le llama el "vértigo de la libertad". En su profundo conocimiento intuitivo de la psicopatología a la del que no pecó, el inocente, le llama "dulce angustia" ya la del que sí probó el fruto prohibido le llama "angustia trágica".

En la obra de Martín Heidegger se encuentra una profunda preocupación, meditación, acerca de la muerte. El hombre en el tiempo, aún en una época de franca y florida evolución, como la actual, es un ser en el tiempo y por lo tanto un ser–para–la–muerte.

Es precisamente esta experiencia que, verbalizada o no, pero inevitablemente sentida, postulamos que estuvo presente ya en el A. Afarensis autor de la huella supramencionada y que todos nosotros por el hecho de ser humanos sentimos y sufrimos e intentamos dominar desde que nos damos cuenta de que estamos limitados por el tiempo y el espacio.

Heidegger ve (también Kierkegaard) en la angustia un damos cuenta de lo que considera es la nada que llevamos en nuestro interior. Para Kierkegaard hay esperanza, con Heidegger vemos la seriedad trágica de la existencia.

Karl Jaspers aborda el problema de la puesta en claro de la existencia, punto neurálgico de toda filosofía, enfatizando lo resquebrajante que es la Soledad; el hombre sólo, aislado, nunca llegará a ser hombre de verdad.

El ser–uno–mismo sólo se alcanza en la comunicación con otro ser–uno–mismo. Si se vive aislado se vive en tinieblas acompañado únicamente por la angustia. Y por su atormentadora tendencia a la verdad15.

Jaspers llama "lo circunvalante" al Ser movedizo e inaprehensible que se anuncia en cada objeto pero que esquiva al pensamiento que intenta comprenderlo. En el ser humano halla su expresión en el ser –uno–mismo, como conciencia (en el sentido auténtico de darnos cuenta de), como intelecto, como existencia.

Como ser en sí mismo, está en el mundo; como conciencia, investiga y resuelve problemas; como intelecto persigue la idea de un Todo en el Ser universal y, en cuanto existencia se pone en relación con la trascendencia, que es fuente permanente de angustia pues por su manera de ser cabe poner en duda que exista, lo que no es obstáculo para que todo hombre intente conseguirla.

En realidad ni siquiera puede definirse, por eso el humano tiene que recurrir a la metafísica para tratar de asir esa trascendencia informulable que semanifiesta y conocemos mediante símbolos, que encontramos en las religiones, en las sagas, en los cuentos de hadas16, en el inconsciente y en el arte.

Considera Jaspers que es esencial a la condición humana el hallarse constantemente en situaciones que, si son pasajeras son modificables, pero si son permanentes, como el sufrimiento, la lucha por sobrevivir y la muerte no podemos sustraernos a ellas. A estas últimas las llama "situaciones límite" en las cuales "hace su aparición la nada o bien, se hace sensible lo que realmente existe".

En estas condiciones la perplejidad que nos produce la inevitable lucha diaria por la existencia, nos lleva a enfrentar el entorno, que nunca ha perdido su calidad de peligroso, atemorizador, angustiante, mediante el estudio, la investigación, y el manejo de símbolos17–19.

La angustia puede elevamos a alturas excelsas y puede hundimos en profundos y oscuros abismos.

En su forma productiva es la que llevó a Kekulé, (según la bien conocída anécdota) después de grandes y fatigosos estudios y numerosas frustraciones en estado de vigilia, a soñar con la forma del anillo bencénico y también la misma que llevó a Einstein a establecer los fundamentos de su teoría de la relatividad en su forma restringida y luego con nuevos esfuerzos, profundas reflexiones y nuevas y mejores fórmulas el principio de la relatividad generalizada20 la ley de la equivalencia de masa y energía.

Es la que llevó a Freud al descubrimiento del inconsciente dinámico, de la represión y a crear el psicoanálisis21; es la que ha llevado a la cirugía oncológica, de arterias, de corazón y de cerebro.

Igual que con la investigación científica, otra manera de encarar, manejar la angustia es sumergiéndose en la creación artística (pictórica, escultórica, poética, literaria, arquitectónica) en la cual encontramos que la angustia tanto en sus niveles de salud, normales, como en sus niveles patológicos, al manifestarse en obras plásticas puede generar verdaderas obras de arte, en las cuales se encuentra no sólo el Yo sufriente sino la personalidad entera de quien las crea22–25.

Es la que llevó a Miguel Ángel26 a crear el David y a aceptar el reto de pintar la Capilla Sixtina "con algo que, fuera diferente" y la convirtió en su obra maestra; es la que llevó a Van Gogh27–29 su grandiosa obra pictórica a pesar de su enfermedad (o tal vez precisamente debido a ella). Caso similar es el de Remedios Varo30.

La que llevó a Da Vinci a soñar con volar y a Julio Verne con ir a la Luna y a atravesar el mar sumergido, en submarino. Sueños que ahora se han realizado. Alguien presenciará los viajes interplanetarios e intergalácticos así como la transmutación de la materia.

El monstruo de Frankenstein pronto será realidad, pero no remendado sino clonado o manipulado en el genoma.

Pero también puede ser destructiva. Cuando es sostenida o muy repetitiva y especialmente si se obstaculiza su desahogo puede conducir a grave patología anatomofuncional y social.

Dado qué los datos obtenidos hasta la actualidad respecto a la agresión ya la violencia parecen situarlas en algunos locus del genoma no podemos negar que esos antepasados nuestros también hayan sido homicidas. Es la que favoreció la desaparición de los neandertales a manos de los recién llegados cromagnones, evolutivamente mejor preparados para la defensa y el ataque. Es la que promovió las Cruzadas, las guerras llamadas Mundiales del siglo pasado, las inacabables guerras del siglo que apenas están principiando, los suicidios colectivos que cometen algunas sectas religiosas y los suicidios individuales.

Es la que llevó a Calvino a condenar a morir en la hoguera a Miguel Servet (1553), la misma que llevó a establecer la llamada Santa Inquisición que llevó a la muerte a cientos de individuos (desde el Concilio de Venecia 1183 hasta que fue definitivamente prohibida en 1834), la que precisamente en manos de la inquisición obligó a Galileo a abjurar de sus convicciones acerca del sistema cósmico de Copérnico (1633), pero que acuñó para vergüenza perenne de los inquisidores su famosa frase "iEppur si muove!" (iy sin embargo se mueve!).

A veces la angustia impide ver la realidad. Al momento de estar escribiendo estas líneas (enero 2004) todavía el jerarca máximo de la Iglesia de mayor arraigo en México amenazó con la excomunión a quien se atraviese a utilizar los avances de la endocrinología en el manejo del control natal. La oscura Edad Media no ha sido superada.

 

EL PACIENTE MENTAL

Durante mucho tiempo las manifestaciones artísticas de los pacientes mentales fueron consideradas sólo como meras curiosidades. Al parecer, Lombroso (1888) intentó el primer estudio científico de estas obras, pero realmente nunca se les había estudiado municiosa y adecuadamente hasta que Hans Prinzhorn reunió y estudió 5,000 obras (colectadas en instituciones psiquiátricas de Alemania, Austria, Suiza, Italia y los Países Bajos.) producidas predominantemente por pacientes internados (la mayoría con esquizofrenia), sin entrenamiento artistico y que iniciaron sus obras sólo después del comienzo de la enfermedad. Publicó sus resultados como Bildnerei der Geites–kraken (imaginería de los pacientes mentales) en 1922. Las consideró manifestaciones de un impulso creativo universal del ser humano, que se contrapone a las tendencias autístas de la enfermedad que llevan hacia el aislamiento31 .

El enfermo que pinta por vez primera descubre un estilo basado en una técnica patológica, original. Kretschmer llama daimón a ese impulso creador, que en sí mismo no es ni sano ni enfermo pero que fructifica sólo en el terreno de la enfermedad, pasajera o permanente32. En las obras de los pacientes mentales se encuentra cierto número de características que, sin ser patognomónicas, se presentan con suficiente frecuencia para ser muy significativas.

Algunas de estas características frecuentemente también se encuentran, más o menos aisladas, en las obras de artistas considerados sanos.

Las obras constituyen un camino gráfico hacia la psicodinamia de las vivencias anormales, como expresión de lo no verbalizado, de lo reprimido. También son un instrumento en la terapéutica, por su capacidad creadora. El arte puede utilizarse como un medicamento33.

En conexión con la 140 Reunión Anual de la Asociación Psiquiátria Americana, que se efectuó en Chicago, en la que se trató el tema de los split–brain, se publicó en 1988 que neurológicamente la incubación de la creatividad se adscribe al hemisferio derecho la preparación y verificación al izquierdo y los momentos de creatividad a una interacción hemisférica mayor de lo usual, vía el cuerpo calloso36, lo cual sugiere la existencia de un impulso para el desarrollo creativo en términos de la supervivencia del ser humano37.

 

LAS OBRAS

Estereotipia38. Se produce por reproducción global. Paisaje que se repite en la misma hoja. Paisaje con configuración superponible pero con numerosos matices en su colorido. A veces es por reproducción de un detalle.

La repetición con fines exclusivamente ornamentales es iteración.

Estereotipia menor o precoz. Las figuras se representan escalonadas y la sucesión se realiza en planos no concordantes. Las estereotipias y la iteración se unen, casi de manera patognomónica en el mundo formal del esquizofrénico.

Aglomeración. La superficie del cuadro se llena con motivos superpuestos o yuxtapuestos, remarcando cada detalle y añadiendo sin cesar. La figura principal es muy remarcada. Frecuentemente los cuadros tienen una gran simetría.

Equilibrio y simetría se unen para crear conjuntos regidos por leyes rigurosas, válidas en la patología del inconsciente.

Fragmentación, desparramamiento y deformación. Estas características en los motivos representados no disminuyen en nada el equilibrio indicado.

Estilización y ornamentación. Se encuentran en todas estas obras, bajo la dependencia de la repetición de formas, de su simplificación y de su depuración.

Arquitectura y monumentalidad. Estos temas revelan la compulsión de construir el cuadro en proporciones fuera de lo humano.

Ya que la esencia de la simbolización es el desplazamiento al símbolo del valor emocional conectado con el objeto o situación que simboliza y que el arte posee un valor emocional propio, es comprensible que las obras de los pacientes mentales sean simbólicas en su gran mayoría39.

En la esquizofrenia la disociación intrapsíquica se manifiesta en las obras de manera muy notable y bajo los aspectos más variados: cambios de estilo, de técnica, contrastes cromáticos violentos y juegos absurdos de los complementarios, torsión de la perspectiva, bizarría, extravagancia, oposición de masas, de formas, de colores y de motivos.

Es muy importante la riqueza simbólica de las obras y el pensamiento mágico conexo. La "transparencia" o "realismo intelectual" en que los sujetos son vistos a través de paredes, montañas, o cuerpos.

El tiempo y el espacio pueden aparecer desfigurados, irreales, míticos. El movimiento puede estar estancado, petrificado, en torbellino, bien indicado o ausente. El color puede estar bien indicado, frío, violento, contrastado, absurdo, acromático.

En un artículo que sobre este tema publicamos en 196738 establecimos, por vez primera en la literatura, que el empleo del fondo del papel, cartón, lienzo, madera, etc. como un color por sí mismo que llamamos color acromático expresa diversos grados de angustia. En los paisajes especialmente el fondo blanco en perspectiva, a veces retorcido o que se pierde en la distancia y desemboca en la Nada", que al objetivarla el paciente parece dominar y así disminuir su angustia.

En otras ocasiones, especialmente en pacientes con estudios a nivel universitario, en representaciones de personas ese fondo "Nada" constituye el centro de su filosofía en conexión con alguna forma de religión y con la Eternidad. A veces lo llenan con objetos, símbolos y pensamientos, recuerdos, que pueden constituir escenas de acontecimientos, agradables o traumáticos.

La condensación–aglutinación. En que las figuras se presentan compuestas (hombre–animal, mujer–serpiente, hombre–planta, hombre–máquina, animales mixtos, etcétera).

Algunas de estas obras pueden revestir una apariencia de normalidad y no serán patológicas más que en función del significado que tengan para el enfermo, ya que pueden ser repeticiones de escenas traumáticas. Otras son de aspecto netamente patológico: temas sexuales obscenos, realistas, pero sobre todo simbólicos (escenas de matrimonio, embarazo, nacimiento, hermafroditismo, gemelares, etc.); temas místicos; temas de mutilación (escenas de operaciones, de masacre, de tortura, de combate, de sepelio, de apocalipsis); temas de deshumanización (contenido–fugado) en que la fuga tiene lugar en el tiempo, el espacio y la personalidad. La deshumanización es el dominio de la metamorfosis, de la despersonalización y del pensamiento dereístico. Se transforman el cuerpo y el mundo exterior. La modificación del esquema corporal enlaza con las representaciones del hombre en animal, en vegetal, en máquina–robots, en mineral petrificación, en máscaras, en identidades múltiples y llega a la abstracción pura. Esta deshumanización se encuentra de manera florida en el universo del esquizofrénico.

Estos fenómenos constituyen la esencia del arte patológico y de los delirios, de los sueños y de la mitología.

El encuentro del arte y la psicología era inevitable, especialmente por no poder dejar de reconocer la proximidad estilística y temática entre el arte psicopatológico, el arte primitivo, el arte "clásico", obras de arte infantiles y numerosas creaciones modernas.

Desde luego un esquizofrénico no es un niño normal, ni un hombre primitivo, un greco–romano clásico o un artista moderno; este es un hecho indiscutible, pero no es menos cierto que si no se toman posiciones dogmáticas puede abrirse un nuevo punto de vista a la investigación y que el estudio del arte moderno, por ejemplo, puede ayudar a la comprensión del arte patológico y viceversa.

El hecho de pintar implica un comportamiento dinámico que permite la "ecforización de imágenes inémicas de grupos sensoriales pretéritos39" cargas afectivas, frecuentemente intensas. Si consideramos el binomio "enfermo–proyección sobre su obra" veremos que las abreacciones ligadas a ese comportamiento dinámico permiten en ciertos casos favorables un estado de equilibrio. Cuando ese binomio se convierte en un sistema de tres términos: "enfermo–proyección sobre su obra–psicoterapéuta" entra en escena el fenómeno de la transferencia, con todas sus inherentes movilizaciones de energía libidinosa, circunstancia que abre posibilidades, caminos de acción terapéutica40.

El arte patológico espontáneo representa una tentativa personal de curación, tentativa que frecuentemente resulta insuficiente. El arte, por sus medios de evasión, el lenguaje emocional del color, la disciplina de la forma, el contacto con la materia, sus valores de objetivación y de adaptación a la realidad aún a la subjetiva, alivia la angustia, levanta inhibiciones, da salida a la agresividad, favorece la catarcis43, mejora los contactos interpersonales, coadyuva en la psicoterapia y, con frecuencia, provee al individuo de nuevas posibilidades que al desarrollarse le permiten obtener maduración42.

 

ARTE DE VANGUARDIA

La diferencia entre las obras de pacientes mentales graves y las de los artistas modernos43 normales radica en el hecho de que el artista esquizofrénico tiene que adaptarse a la inevitable alienación psicótica y a la transformación de su mundo, en tanto que el artista mentalmente sano, no psicótico, se aleja, rechaza conscientemente la realidad a efecto de enfrentar la corriente artística predominante.

 

ARTE PRIMITIVO

El arte rupestre, en muchos casos excepcionalmente bien logrado (Altamira44, Lescaux45, Baja California) muestra con gran objetividad su pensamiento naturalista, simbólico y mágico (sólo significa: anterior al pensamiento lógico). Se ha especulado que en esas cuevas se efectuaban ceremonias propiciatorias de la cacería que emprenderían.

Las pequeñas estuatas femeninas (Venus de Willensdorf46) que abundan especialmente en el centro y occidente europeo son esencialmente simbólicas de la maternidad y de la lactancia.

El arte africano negro47 y de las islas oceánicas48 es esencialmente simbólico y mágico.

 

ARTE CLÁSICO

Los griegos de su Epoca de Oro buscaron intensamente su ideal de perfección, como en el Partenón y en sus numerosas estatuas. Al no tener el concepto de pecado como en las religiones judía y cristiana, muchas estatuas, vasijas, frescos y mosaicos representan desnuda a la figura humana, frecuentemente en situaciones de carácter sexual. Su mensaje es naturalista y simbólico.

Los romanos del inicio y hasta la Apoca de Oro del imperio siguieron los cánones griegos. Las líneas del concepto naturalista, de solaz y simbólico del Coliseo no han sido superadas y más bien son imitadas en todos los estadios y plazas de toros del mundo moderno.

 

ARTE INFANTIL

El arte infantil49 es también anterior al pensamiento lógico. Es naturalista, simbólico, mágico y en muchos casos, con una increíble e inigualable maestría que con derecho propio podemos designar como "infantil" con un gran dominio del la línea y del color.

Desde, un punto de vista puramente artístico se puede argumentar de cualquier obra, de cualquier tiempo, de cualquier lugar, que sólo importa su valor artístico, desde el punto de vista del antropólogo, del arqueólogo y, especialmente del psiquiatra lo que importa, más aún es el mensaje que envía a la posteridad desde su más profundo inconsciente y su valor terapéutico.

¿ Qué podemos concluir, tal vez beneficioso, de este breve y rápido recorrido por el camino de la evolución de nuestra especie?

El bípedo primitivo sintió la necesidad de encontrar raíces y frutas (se hizo recolector y algún día agricultor) y matar pequeños animales para su alimentación (se convirtió en depredador), de formar pequeños grupos para mejorar su cacería y su protección (se hizo social), de facilitar su provisión de alimentos con piedras afiladas y hachas de mano y posteriormente con lanza, arco y flecha (se hizo inventor), de sanar a sus enfermos y heridos (se hizo sanador), de ayudarlos en sus aflicciones (se hizo chamán) y, algún día en el largo camino de la evolución sintió la imperiosa necesidad de manifestar algo de lo que sentía y no podía expresar con sus palabras. Tal vez sintió la necesidad de dejar un mensaje a las generaciones venideras y pintó paredes y techos en las cuevas (se hizo artista, se hizo creador).

En una serie paralela de potencialidades encontramos que ese antepasado ya convertido en científico del siglo XXI hibridiza el maíz, inyecta antibióticos y hormonas al ganado para su engorda y luego se extraña de que haya efectos secundarios en los que ingieren ese alimento, administra anabólicos a los atletas para conseguir triunfos efímeros, mata insensatamente especies animales como la ballena, los bisontes y el tigre de Bengala hasta llevarlos al borde de la extinción; tala árboles y quema fósiles orgánicos hasta hacer irrespirable el entorno; arroja bombas atómicas y arrasa ciudades enteras (es destructor); los descendientes de los sobrevivientes de esa hecatombe (muchos de los cuales aún lucen huellas de la radioctividad) ahora son fervientes partidarios de comer hamburguesas y han transformado al béisbol en su deporte nacional (olvida la historia), afirma que el de enfrente tiene armas poderosas y que lo va a agredir (es paranoico y mentiroso); al no encontrarlas simplemente se encoge de hombros y en los medios de comunicación masiva dice que en sus oraciones ruega por sus hermanos (es hipócrita y cínico); mata a sus semejantes por tener la piel de otro color, profesar otra religión y tener ideas diferentes o para robarle sus recursos naturales (es ladrón y antisocial); desarrolla armas de destrucción masiva cada vez más poderosas y medicamentos cada vez más eficaces (es inventor); llega personalmente a la Luna y al planeta Marte con máquinas robot que envían información; lanza una sonda espacial que hace años ya salió del Sistema Solar y sigue su viaje por el Universo (es científico); sigue desarrollando mejores maneras de dejar mensajes, su ciencia es cada vez más avanzada (átomo, computación, realidad virtual, clonación, genoma...) es investigador; lleva a la medicina y a la cirugía hasta niveles insospechados (es médico); abre nuevos caminos en la literatura, la escultura, la pintura y otras ramas del arte... (es creador).

Pues... no es ninguna sorpresa. Para poner en claro nuestra existencia la angustia nos lleva unas veces por el camino de la destrucción y otras por el de la creatividad. Es justo desear que usemos más frecuentemente el de la creatividad y que aprendamos a convivir con nuestros hermanos y que no destruyamos nuestro entorno.

¿Hermanos? ¡Sí! Los estudios más recientes del ADN mitocondrial han establecido que todo ser humano en este planeta puede rastrear su linaje genético hasta una mujer negra que vivió en África hace más de 140,000 años. Su ADN fue el único que sobrevivió por eliminación genética y de ahí partió el primer Horno erectus (hay quienes afirman que fue un Horno habilis) a poblar el mundo, para lo cual ha necesitado algo más de 7,000 generaciones.

¡No destruyamos su esfuerzo, no apretemos el botón rojo que desencadenaría una guerra nuclear!.

 

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