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Contaduría y administración

versión impresa ISSN 0186-1042

Contad. Adm  no.222 México may./ago. 2007

 

Artículo de investigación

 

La propiedad familiar como mecanismo de gobierno disciplinador de la dirección en las empresas mexicanas: Una evidencia empírica

 

The Ownership Family Like Control Mechanism of The Direction in The Mexican Companies: An Empirical Evidence

 

Luis Ángel Castrillo Lara* Juan Manuel San Martín Reyna**

 

* Profesor de la Universidad de Burgos. Correo electrónico: lcastri@ubu.es

** Profesor investigador de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Correo electrónico: jsanmartin@uat.edu.mx

 

 

Fecha de recepción: 23–03–2006
Fecha de aceptación: 11–01–2007

 

Resumen

El presente trabajo analiza la interacción entre los mecanismos de gobierno de la empresa (estructura de propiedad, consejo de administración y deuda) centrándonos especialmente en el estudio de la estructura de propiedad, en concreto el control familiar, como mecanismo de supervisión y control de la dirección. Tras comprobar que la propiedad familiar constituye un elemento disciplinador del equipo directivo, se analiza el efecto de los mecanismos de gobierno sobre la discrecionalidad directiva segmentando la muestra por estructura de propiedad —familiares y no familiares—; del análisis efectuado se observa que mecanismos de control que resultaban relevantes dejan de serlo debido a que uno de ellos, concretamente la estructura de propiedad familiar, alivia los problemas de agencia evitando incurrir en mecanismos de control adicionales como la deuda. Para el análisis de los datos se parte de un estudio de corte transversal, donde se llevan a cabo dos modelos, uno al que denominamos global en el que se realiza el estudio considerando la muestra de forma conjunta, y otro al que denominamos individual en el que se lleva a cabo el análisis dividiendo la muestra en empresas familiares y no familiares. Para ello, hemos utilizado un conjunto de empresas que han cotizado en la Bolsa Mexicana de Valores durante los años 2003 y 2004. Como variable representativa de la discrecionalidad directiva hemos tomado los ajustes por devengo discrecionales obtenidos de la aplicación del modelo de Jones en su versión de corte transversal.

Palabras clave: mecanismos de gobierno, ajustes por devengo, empresa familiar

 

Abstract

The present work analyzes the interaction among the mechanisms of corporate governance ownership structure, board composition and leverage—; focusing in the study of the property structure, in particular, the family control, like mechanism of supervision and control of the direction. After verifying that the ownership family constraining the managers manipulation accruals, the effect of the control mechanisms is analyzed on the discretionary accruals separating the sample by ownership structure —family and nonfamily—, finding that control mechanisms which were important, stopped being because one of them, specially the structure of family ownership, alleviates to the agency problems avoiding incurring additional control mechanisms like the debt. For the analysis of the data we left from a study of cross section with two models, one that we denominated global where the study is made considering the sample of joint form, and another one to which we denominated individual, in which we made the analysis dividing the sample in family and nonfamily firms. For it, we have used a set of companies that have quoted in Mexican stock market during 2003 and 2004. As variable representative of managers manipulation we have taken the discretionary accruals obtained from the application of the Model of Jones is its version of cross section.

Keywords: Mechanisms of governance, Discretionary accruals, Family firms.

 

Introducción

Hasta no hace mucho tiempo, la mayoría de los trabajos de investigación sobre gobierno corporativo se habían centrado en el análisis de algunos mecanismos de gobierno, en particular los relacionados con la estructura de propiedad y consejo de administración, limitándose, casi siempre, a analizar el efecto unilateral de los mecanismos, presuponiendo que entre sí éstos son independientes. Recientes estudios, como por ejemplo los de Kini et al. (1995), Agrawal y Knoeber (1996), Coles et al. (2001) y Bushman y Smith (2001), parecen situarnos en una nueva generación de investigación en gobierno corporativo, en la cual se reconoce de forma explícita la interacción entre los mecanismos de gobierno. En esta nueva línea, se trata de profundizar en la posible interacción entre dichos mecanismos poniendo de manifiesto la capacidad de la empresa para diseñar un sistema de gobierno corporativo eficiente a través de la selección de diferentes mecanismos, que se sustituyen o complementan.

Dado este efecto de sustitución o complementariedad de los mecanismos de gobierno, derivado de la similitud en su aplicación, pueden usarse diferentes alternativas para controlar los problemas de agencia en la empresa de tal manera que el uso de cada uno de los mecanismos depende del uso que se haga de los demás, por lo que pierde importancia el efecto individual de cada uno de ellos sobre la creación de valor de la empresa en relación con el efecto conjunto de todos los mecanismos elegidos (Argrawal y Knoeber, 1996). Es en este punto precisamente donde encontramos la justificación al trabajo que aquí presentamos; además, tratamos de analizar el efecto de diferentes mecanismos de gobierno como estructura de propiedad, consejo de administración y endeudamiento en la discrecionalidad directiva, atendiendo al hecho de que estos dos últimos pueden tener diferentes impactos, lo que depende de la estructura de propiedad de la empresa.

El hecho de que se contemplen estos mecanismos dependientes de la estructura de propiedad proviene de la consideración de ésta como endógena; es decir, la estructura de propiedad será aquella que resulte más apropiada teniendo en cuenta las características del entorno en el que se desenvuelve la compañía (Shlelifer y Vishny, 1997; La Porta et al., 2000), por lo que los mecanismos de gobierno podrían variar dependiendo de la estructura de propiedad de cada empresa.

Desde esta perspectiva, el objetivo de nuestro trabajo consiste en analizar la relación entre los mecanismos de gobierno —estructura de propiedad, consejo de administración y deuda— y la discrecionalidad directiva, haciendo especial hincapié en el estudio de la estructura de propiedad, en concreto, el control familiar, como mecanismo disciplinador del equipo directivo. Después, segmentamos la muestra por estructura de propiedad, es decir, en empresas familiares y no familiares para escudriñar la idea de que la concertación de propiedad hará que mecanismos de control que resultan significativos cuando analizamos las empresas de manera conjunta dejen de serlo al dividir la muestra debido a que uno de los mecanismos, específicamente la estructura de propiedad familiar, solventa los problemas de agencia evitando incurrir en otros costes que implican mecanismos de control adicionales, como la deuda. Para ello, hemos tomado una muestra de empresas que han cotizado en la Bolsa Mexicana de Valores durante los años 2003 y 2004. Como variable representativa de la discrecionalidad directiva hemos tomado los ajustes por devengo discrecionales obtenidos de la aplicación del modelo de Jones en su versión de corte transversal.

Para conseguir los objetivos propuestos, tras este apartado introductorio, dedicaremos el segundo epígrafe a los fundamentos teóricos, abordando, desde una óptica general, el estudio de la teoría de la agencia y del concepto de gobierno corporativo, profundizando especialmente en el estudio de los mecanismos de control interno y la empresa familiar, así como en sus efectos sobre la discrecionalidad directiva. Posteriormente, en el tercer epígrafe se plantean las hipótesis y la metodología empleada en el análisis empírico. Después, se presenta los resultados obtenidos en el cuarto epígrafe. Finalmente, el quinto epígrafe presenta las conclusiones del trabajo.

 

1. El gobierno de la empresa: fundamentos teóricos

El debate sobre la influencia de los mecanismos de gobierno sobre la discrecionalidad directiva debe ser situado en el contexto del problema de agencia derivado de la separación entre propiedad y control de la empresa, lo que genera la aparición de asimetrías entre los intereses de directivos y accionistas (Jensen y Meckling, 1976). Cuando los directivos no son propietarios de la compañía que dirigen, su comportamiento se ve afectado por intereses propios que alejan sus objetivos de la maximización del valor de la empresa y, en consecuencia, de los intereses de los accionistas o propietarios (Berle y Means, 1932; Jensen y Meckling, 1976; Fama, 1980; Fama y Jensen, 1983). En este sentido, la separación de propiedad y control, tal y como se presenta en la empresa moderna, tiene como principal problema evitar los posibles comportamientos oportunistas de los gestores que tienden a reducir el valor de la compañía (Gedajlovic y Shapiro, 1998). Ante esta situación, la bibliografía sobre gobierno corporativo ha hecho hincapié en los problemas que plantea la relación entre accionistas y directivos, estudiando los mecanismos de que disponen los inversores para ejercer control sobre la compañía de tal forma que los problemas se vean minimizados (Shleifery Vishny, 1997). Estos mecanismos se clasifican según su carácter en externos o internos a la organización.

Ahora bien, la forma en que se ha articulado la propiedad y control registra diferencias entre países. Es posible distinguir entre sistemas financieros en los que el gobierno de la empresa descansa en mecanismos internos, como pueden ser el consejo de administración o la estructura de propiedad, y aquellos en los que predomina el carácter externo, en última instancia, la propia disciplina del mercado (Fernández y Gómez–Ansón, 1999). En este sentido, la determinación del tipo de gobierno y, por ende, los mecanismos por aplicar en cada caso dependen en gran medida de las características institucionales y corporativas en las que se encuentre enmarcada la empresa. Bajo este escenario, la estructura de propiedad podría considerarse como endógena; es decir, será aquella que resulte más apropiada considerando las características de la compañía y el entorno en el que se desenvuelve (Shlelifer y Vishny, 1997; La Porta et al., 2000) de tal forma que los mecanismos de gobierno tenderán a establecerse de acuerdo con el país, ya que existen elementos de su propio entorno que influirán en la configuración de la forma de gobierno de las empresas.

1.1 Mecanismos de gobierno como factor de control de la discrecionalidad directiva

Desde una perspectiva financiera, es decir, circunscribiendo el problema de gobierno y sus mecanismos a la relación entre accionistas y directivos, el planteamiento que subyace bajo esta relación es que una mayor eficiencia en la supervisión y el control de la dirección, llevada a cabo a través de diferentes mecanismos de gobierno, supondrán una reducción en los costes de agencia que, en definitiva, redundarán en un mayor valor de la empresa (Azofra y Santamaría, 2002).

Estos mecanismos han sido analizados por un gran número de investigadores. La clasificación más aceptada distingue dos tipos: un mecanismo de control externo, con predominio de mecanismos basados en las actuaciones de los mercados, frente a otra categoría denominada de control interno, en la que los incentivos descansan fundamentalmente en elementos como estructura de propiedad, consejo de administración y endeudamiento (Fernández y Gómez–Ansón, 1999).

1.1.1 Estructura de propiedad

De acuerdo con Salas (2002), el análisis de la estructura de propiedad de la empresa puede llevarse a cabo a través del estudio de tres elementos principales: a) la naturaleza del grupo que controla la empresa (familias), b) el grado de concentración del accionariado (porcentaje de acciones que directa o indirectamente poseen los accionistas mayoritarios) y c) la participación accionarial de los internos.

En cuanto a la naturaleza del grupo controlador, la identidad de los grandes accionistas tiene importantes implicaciones en el gobierno de la empresa. Sin embargo, es necesario considerar que no todos los grandes inversores poseen los mismos incentivos para supervisar a los gestores. La concentración de la propiedad y su capacidad de supervisión está más relacionada con la característica de los propietarios de la empresa que con la propia empresa (Fernández y Gómez–Ansón, 1999). Así, grandes accionistas, como lo son las familias, poseen determinadas características en su actuación que hacen especialmente relevante el estudio de su papel como mecanismo supervisor.

Cuesta (2000) señala que son dos los requisitos que permiten definir la empresa familiar. El primero es de carácter objetivo y consiste en que la propiedad de la empresa —o al menos una parte significativa— esté concentrada en una sola persona o en un número reducido de personas ligadas por un vínculo de sangre que intervienen de forma importante en la gestión de la empresa. El segundo requisito es subjetivo y consiste en la voluntad de que este estado de cosas perdure en el tiempo; por tanto, la propiedad y el control de la empresa se transmitirá a los sucesores miembros de la familia. En este sentido, autores como Casson (1999) y Chami (1999) argumentan que las empresas familiares ven a la compañía como un activo para legar a los miembros de la familia o a sus descendientes y no como riqueza por consumir durante su curso de vida. Así, pues, la supervivencia de la compañía es una preocupación importante para las familias, lo cual sugiere que éstas tienen una mayor probabilidad de maximizar el valor de la empresa.

Una característica común de las empresas familiares es que los miembros de la familia sirvan como directivos de éstas o desempeñen a menudo otras labores de la alta dirección. Autores como Jensen y Meckling (1976) y Fama y Jensen (1983) argumentan que el coste de reducir asimetrías informativas y problemas de agencia es menor cuando los propietarios de la empresa participan de forma activa en la dirección de ésta. Así, bajo el enfoque de la teoría de la agencia, se podría argumentar que la implicación familiar en la propiedad y dirección del negocio proporciona a la empresa familiar ciertas ventajas en la medida en que, según este enfoque teórico, una empresa donde coincidieran propietarios y directivos debería ser más eficiente que aquellas en las que no se da esta identificación dados los problemas del posible comportamiento oportunista del agente con respecto al principal y los costes asociados a la supervisión del mismo (Cabrera et al. 2000). De esta forma, los grandes accionistas o con–troladores son capaces de limitar los problemas de agencia inherentes a la separación entre propiedad y control, ya que estos accionistas tendrán una menor probabilidad de permitir que gerentes profesionales actúen de manera oportunista (Shleifery Vishny, 1986). Planteado de esta forma, la propiedad familiar permite una convergencia de intereses entre dirección y accionistas, lo que lleva hacia una maximización del valor de la empresa. En este contexto se plantea la hipótesis de alienación de intereses, la cual se basa en el argumento de que los intereses de los miembros de la familia y los accionistas externos a ésta se encuentran mejor alineados debido a los elevados niveles de propiedad en manos de la familia y su presencia a largo plazo en la compañía, lo cual minimiza los incentivos de la dirección a comportarse de forma oportunista. En este sentido, Wang (2006) argumenta que las compañías de propiedad familiar no tienen incentivos que se comporten de manera oportunista, pues la dirección adoptará políticas encaminadas a anular posibles daños a la reputación de la familia y mejorar su desempeño en el largo plazo. Bajo esta hipótesis, las empresas de propiedad familiar parecen tener un mejor desempeño y una mejor supervisión y control del equipo directivo, mitigando el oportunismo por parte de la dirección (Klein, 2002).

Si bien la empresa familiar presenta beneficios asociadas a su estructura de propiedad concentrada porque permite mitigar los costes de agencia generados por la separación entre propiedad y control, también presenta algunos inconvenientes derivados de esta estructura de propiedad. De acuerdo con Galve (2002), entre los principales se encuentran la oferta limitada de talento en la familia y problemas derivados del atrincheramiento. Con relación al mercado de talento directivo, la empresa se ve comprometida por la restricción del mantenimiento del control en manos del grupo familiar y por las restricciones de que las posiciones de dirección y control deben ser ocupadas por miembros de la familia (La Porta et al., 1999), lo que dificulta la contratación con base en la habilidad en la toma de decisiones. De hecho, Shliefer y Vishny (1997) sugieren que uno de los costes más grandes que los accionistas pueden imponer es permanecer activos en la dirección de la empresa aun cuando no son competentes o cualificados para dirigirla. Ante estas circunstancias, las familias afrontan el dilema de si abrirse o no al exterior incorporando a las personas que sí poseen los atributos demandados.

Por otro lado, como ya señalábamos, aunque la combinación de propiedad y control en una sola persona o familia puede reducir los costes de agencia, también esto podría tener su contraparte en el hecho de un excesivo protagonismo por parte del propietario en sus funciones directivas, lo que puede generar problemas de atrincheramiento. Es decir, cuando un accionista posee una cantidad importante de acciones de la empresa, los problemas de agencia se resuelven, pero no del todo debido a que el accionista puede usar su poder de voto para mejorar su situación particular en detrimento de otros accionistas. La hipótesis del atrincheramiento está basada en el argumento de que la concentración de propiedad crea incentivos para que los grandes accionistas o accionistas controladores expropien riqueza de los pequeños (Fama y Jensen,